En una operación sin precedentes denominada «Thunder 2024», Interpol, en colaboración con la Organización Mundial de Aduanas (OMA), desmanteló seis redes transnacionales dedicadas al tráfico de animales y plantas. La acción involucró a agentes de policía, aduanas, control de fronteras y guardas forestales de 138 países y regiones, superando con creces la primera edición de la operación en 2017.
Tráfico de especies protegidas: un negocio lucrativo y devastador
La mayoría de los 365 detenidos buscaban lucrar con la venta ilegal de animales protegidos por la Convención CITES, un tratado internacional que regula el comercio de especies amenazadas. El destino de estos animales era variado: desde el consumo alimentario y la medicina tradicional hasta el mercado de lujo y los coleccionistas de animales exóticos.
Incautaciones masivas: aves, tortugas y reptiles entre las especies más afectadas
La operación «Thunder 2024» resultó en la incautación de cerca de 20.000 ejemplares vivos de especies protegidas. Incluyendo 12.427 aves, 5.877 tortugas, 1.731 reptiles, 33 primates, 18 grandes felinos y 12 pangolines. Además, se decomisaron cientos de miles de partes y derivados animales, árboles, plantas, especies marinas y artrópodos.
Perú y Kenia destacan en la lucha contra el tráfico de plantas y madera
En Perú, las autoridades decomisaron 3.700 plantas protegidas procedentes de Ecuador. Mientras que Indonesia y Kenia lideraron la incautación de madera ilegal, con 134 y 41 toneladas respectivamente.
Nigeria, por su parte, interceptó un cargamento de 4 kilos y medio de escamas de pangolín. Una especie en peligro de extinción cuyo uso medicinal y alimentario impulsa su tráfico ilegal.
Puedes seguir leyendo: