Howard Birkbeck, un piloto venezolano que se encontraba preparándose para un vuelo cuando se produjo el terremoto en Taiwán contó su experiencia al mundo.
En declaraciones a la prensa, Birkbeck describió el terremoto como «una experiencia aterradora» que duró unos 40 segundos, con un pico de al menos 20 segundos.
«Se sintió como cuando vas en un bus y empieza a pasar por huecos y baches muy rápido que te bambolea hacia todos lados», testificó.
Lo que más le llamó la atención fue la calma de los habitantes, quienes, según él, estaban preparados para este tipo de situaciones.
«Nadie grita, nadie corre, porque la gente está preparada», dijo Birkbeck.
Esta preparación se debe en gran parte a la cultura de prevención del desastre que existe en Taiwán, donde se realizan simulacros con frecuencia y se educa a la población sobre cómo actuar en caso de un terremoto.
Birkbeck también destacó la importancia de las infraestructuras antisísmicas, que ayudaron a minimizar el número de víctimas mortales.
«Si no fuera por las construcciones antisísmicas, la cifra de muertos sería mucho mayor», afirmó.
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