Deleita tu paladar con esta espectacular receta de quesillo de chocolate, una variante deliciosa del tradicional postre venezolano.
Se elabora añadiendo cacao en polvo o chocolate fundido a la mezcla base de leche condensada, logrando una textura cremosa y un sabor intenso.
Quesillo de chocolate
Ingredientes:
1. Preparación del caramelo base
Coloca el molde de 18 centímetros directamente sobre la hornilla a fuego medio-bajo. Introduce los 100 gramos de azúcar junto al chorrito de agua. Deja cocinar sin remover bruscamente hasta que se forme un caramelo fluido con un tono ámbar oscuro.
Una vez alcanzado el punto ideal, retira del fuego con la ayuda de guantes de cocina. Inclina y gira el molde con mucha precaución para que el caramelo líquido cubra de manera uniforme tanto el fondo como las paredes internas del recipiente. Reserva a un lado y deja que se enfríe por completo hasta que se endurezca.
2. Infusión y mezcla achocolatada
En una olla pequeña a fuego bajo, vierte la medida de leche líquida e incorpora los 140 gramos de chocolate negro de repostería troceado. Remueve constantemente con una paleta hasta que el chocolate se funda por completo y se integre con la leche, cuidando que no hierva. Retira de la hornilla y permite que temple un poco.
En un recipiente amplio o en el vaso de la licuadora, agrega las 5 yemas de huevo, la lata de leche condensada y la preparación previa de leche con chocolate. Remueve enérgicamente o procesa hasta obtener una mezcla completamente homogénea, sin grumos y con un color uniforme.
3. Horneado al baño de maría
Precalienta el horno a una temperatura constante de 180 grados centígrados (350°F).
Vierte con cuidado la mezcla achocolatada dentro del molde previamente caramelizado. Coloca el molde dentro de una bandeja más grande y alta con agua caliente (que cubra aproximadamente la mitad del molde del quesillo) para aplicar la técnica del baño de maría. Hornea durante una hora.
Truco de repostería: Para comprobar que está listo, introduce un palillo de madera en el centro del postre; si sale completamente limpio, es momento de sacarlo del horno.
4. Enfriamiento y desmoldado perfecto
Retira el molde del horno y del baño de maría, deja que repose a temperatura ambiente hasta que se enfríe y luego tápalo. Llévalo a la nevera de un día para otro (mínimo 8 horas) para que adquiera la firmeza y consistencia característica del auténtico quesillo.
Al momento de servir, pasa con delicadeza un cuchillo delgado y afilado por todo el borde para despegar el dulce de las paredes del molde. Coloca un plato espacioso y ligeramente hondo (para contener el almíbar) sobre la boca del molde y, con un movimiento firme y rápido, dale la vuelta. Retira el molde con cuidado y disfruta de un postre sedoso, intenso y delicioso.
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