Este jueves, el gobierno de Cuba confirmó que el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Ratcliffe, mantuvo una reunión de alto nivel con las autoridades del Ministerio del Interior en La Habana.
Este encuentro se produce en uno de los momentos más críticos para las relaciones bilaterales, marcado por el reciente bloqueo energético y las constantes advertencias de la administración de Donald Trump.
El comunicado oficial de la isla describió la reunión como un esfuerzo por «contribuir a un diálogo político» en un escenario de alta complejidad. Durante las conversaciones, los representantes cubanos presentaron argumentos para demostrar que el país no representa un peligro para la seguridad nacional estadounidense. El objetivo principal de la delegación cubana es claro: lograr la exclusión de Cuba de la lista de estados que, según Washington, patrocinan el terrorismo, una designación que asfixia financieramente a la economía insular.
CIA gobierno cubano en La Habana
El encuentro contó con la presencia de figuras clave del poder en Cuba, incluyendo a Lázaro Álvarez Casas, ministro del Interior, el jefe de los servicios de inteligencia y, notablemente, Raúl Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro.
Por la parte estadounidense, aunque la postura fue de apertura al diálogo, el mensaje fue contundente. Según fuentes de la CIA citadas por The Associated Press, Ratcliffe transmitió la directriz directa del presidente Trump: Estados Unidos solo abordará seriamente los alivios económicos y de seguridad si Cuba implementa «cambios fundamentales» en su estructura política y de gestión.
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