El gobernador, Rafael Lacava, en compañía de las autoridades locales, reporto tras los movimientos telúricos registrados en el eje centro-norte costero del estado Carabobo, dejaron un saldo lamentable de 13 personas fallecidas repartidas entre los municipios Juan José Mora, Puerto Cabello y San Diego, de acuerdo con los balances oficiales.
El informe técnico detalla que nueve de las muertes se produjeron a causa de colapsos parciales y desprendimientos de mampostería en bienes inmuebles. Por su parte, el reporte del hospital de Puerto Cabello vinculó un deceso con el ataque de un enjambre de avispas que se alteró debido a las fuertes vibraciones de la tierra, mientras que las tres víctimas restantes sufrieron crisis cardíacas fulminantes durante el desarrollo de la emergencia.
En el ámbito de la asistencia médica, las estimaciones oficiales dan cuenta de entre 40 y 50 personas heridas, quienes recibieron atención inmediata en las salas de urgencias del Hospital Dr. Adolfo Prince Lara y del Seguro Social Dr. Molina Sierra, ambos ubicados en Puerto Cabello.
«Estamos haciendo una evaluación minuciosa de los daños estructurales. Los edificios aguantaron el impacto y no colapsaron, lo que evitó una tragedia de dimensiones gigantescas para el pueblo carabobeño», enfatizó el mandatario regional durante su recorrido por las zonas afectadas.
Urbanismos bajo evaluación y despliegue logístico
Efectivos de Protección Civil y de los respectivos cuerpos de bomberos mantienen un monitoreo riguroso sobre cuatro complejos residenciales del litoral que podrían ameritar un desalojo preventivo inmediato debido a fallas en sus bases: los edificios Maoris 5, Maoris 6, Sun & Sea, y las residencias Los Libertadores, situadas en el sector Colinas de Mara II (Juan José Mora).
En materia de infraestructura habitacional y servicios, el ejecutivo regional reportó la destrucción de más de 25 viviendas distribuidas en 18 sectores de la parroquia Morón y seis comunidades de la parroquia Urama. Asimismo, se registran interrupciones severas en el suministro de agua potable y fallas en el tendido eléctrico debido a la caída de postes de alta tensión, contingencias que ya están siendo atendidas por cuadrillas corporativas.
Para canalizar la ayuda humanitaria, el Ejecutivo regional habilitó las sedes de los cuerpos de bomberos, las oficinas de Protección Civil y las alcaldías de ambos municipios como centros de acopio oficiales, donde se recibirán alimentos no perecederos, agua y medicamentos para las familias afectadas.
Testimonios: Crónica desde el epicentro
La realidad en las comunidades afectadas refleja la crudeza de las horas posteriores al evento. Los residentes de las residencias Los Libertadores, en el sector Colinas de Mara II, se vieron obligados a pernoctar a la intemperie en las adyacencias de un pesebre comunitario que los vecinos arman tradicionalmente cada diciembre.
Pese al grave compromiso estructural de sus viviendas construidas con bloques, los damnificados se resisten a abandonar el perímetro por temor a la pérdida de sus enseres. Aunque ya recibieron el apoyo inicial de la alcaldía local con el suministro de agua potable, los afectados urgen el apoyo técnico permanente para coordinar las labores de mudanza voluntaria que están ejecutando por cuenta propia.
«Fueron momentos de mucha angustia y confusión, se me quiebra la voz al recordarlo. Sin embargo, confiamos en el apoyo del gobierno regional porque no contamos con los recursos económicos para costear un alquiler en otro lugar ni tenemos a dónde irnos», relató Ligia León, habitante de la zona costera.
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