La policía de Panamá encontró siete cadáveres dentro de una fosa localizada en un lugar remoto en Ngäbe Buglé.

Asimismo, se pudo conocer que los cuerpos corresponden a seis menores de edad y una mujer identificada como Bellin Flores, quien estaba embarazada y era madre de cinco de los menores.
Según la información que se maneja, en la zona operaba una secta cristiana que presuntamente secuestró a varios indígenas y posteriormente los sometió a ritos exorcistas.
La policía encontró los cadáveres después que detuvo a 10 miembros de la secta evangélica “La Luz del Mundo”; denunciada por maltratar al menos a 15 personas.
Asimismo, tres personas lograron escapar el pasado fin de semana de la secta y denunciaron que los pastores les realizaron un supuesto exorcismo. Estas personas, dos mujeres y un hombre; aseguran que los miembros de la secta les quemaron la boca y la lengua con un tizón porque «no querían creer en la palabra de Dios»; según reseñaron medios locales.
Por otra parte, el fiscal de la provincia de Bocas del Toro, Rafael Baloyes; se pronunció y explicó a medios panameños que «Hablamos de un tema complejo; de un grupo que se dedica a cometer actos criminales en contra de la comunidad».
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