Las relaciones abiertas son más comunes en estos días, en donde las parejas no se complican tanto y deciden estar con otras personas sin la necesidad de mentir, pero primero debes seguir estos pasos.

¿En verdad puedes/quieres compartir?
Y la pregunta del millón: ¿la idea de compartir a tu pareja te excita y, hasta qué grado? Hay personas que naturalmente comparten de todo sin problemas, pero hay otras que no quieren sacrificar esa intimidad a largo plazo. Si ya presentas celos ante la mera idea, tal vez no sea una opción para ti.
Pon límites
Decidir qué tipo de relación abierta quieres es tan sólo el primer paso. Cada relación necesita sus reglas únicas y límites para hacer que funcionen. Hay parejas que simplemente no se cuentan los detalles, y otras que tienen la regla de usar SIEMPRE protección. Y la verdad es que no hay buenas ni malas reglas, siempre y cuando ambos estén de acuerdo.
Se harán cambios en el camino
En algún momento aparecerán ciertos problemas e inconveniencias que los obligarán a cambiar las reglas o poner más límites. Y si las cosas no salen como planeaban, pueden aprender de los errores y seguir, o cerrar la relación. Recuerda, se están aventurando en aguas no exploradas, y tendrán que adaptarse a lo largo del recorrido.
La relación podría cambiar
Como con cualquier cosa, hay pros y contras de las relaciones abiertas. Si ambos son incapaces de compartir, negociar o renegociar las cosas en el camino, su relación podría irse abajo. Por otra parte, es posible que suceda lo contrario y encuentren la llama de la pasión que habían perdido desde hace tiempo.
No se les recomienda la monogamia ni la poligamia, ni las relaciones abiertas ni el poliamor, pero sí es importante que, cualquier estilo de vida que elijas, lo hagas sabiendo exactamente qué conlleva.
Con información de Eme de Mujer