¿Cómo tener más placer en la intimidad? Una herramienta poderosa para lograrlo es la lengua, la cual es un poderoso músculo formado por numerosos receptores gustativos que nos permiten disfrutar del sabor y textura de los alimentos y de nuestra pareja.

Además, la lengua es, junto con los dedos, la zona más sensible de nuestro cuerpo y también la más hábil. Su gran movilidad permite realizar inagotables caricias que aportan placer, tanto para quien las da como para quien las recibe.
¡Saborea el cuerpo de tu pareja!
Con un beso se activan hasta unos 30 músculos faciales, 17 de ellos relacionados con la lengua. Con uno apasionado, en el que se invierten tres minutos, se queman unas 15 calorías. Y eso sin hablar del sexo oral.
El Kamasutra, quizá el documento más gráfico al respecto, ya consignaba en detalle –y recomendaba ampliamente- la práctica de la fellatio y el cunnilingus.
De acuerdo con el urólogo chileno Mauricio Salas, actualmente, las generaciones jóvenes (menores de 30 años) han adoptado el sexo oral como una de las prácticas más placenteras y parte de su sexualidad cotidiana.
Poder terapéutico
En la actualidad, el beso tiene sobre todo un poder terapéutico y psicológico. Francesca Albini, autora del libro Bacioterapia, comenta que “es una demostración de cariño, de amor, de respeto, de amistad.
Con un beso se comunican muchísimas cosas”. Según Desmond Morris, autor de Innate behaviour, a través del beso los amantes desarrollan una mayor propensión a crear lazos fuertes, “lo que incluye el deseo de formar una familia”.
Con información de sexualidad.salud180.com















