Cada mes de mayo, millones de familias alrededor del mundo se reúnen para celebrar el Día de las Madres, pero pocos conocen que su origen no nació de un interés comercial, sino de una mezcla de mitología antigua y un ferviente activismo social.
Aunque hoy en día la fecha está marcada por flores, regalos y cenas especiales, el trasfondo de esta celebración es profundo.
Nos invita a reflexionar sobre el papel fundamental de las madres en la estructura social y la persistencia de quienes lucharon por institucionalizar este reconocimiento.
Las raíces antiguas: De la mitología al «Domingo de Madres»
La intención de honrar la maternidad no es nueva. Las primeras celebraciones se remontan a la antigua Grecia, donde se rendían honores a Rea, la madre de los dioses Zeus, Poseidón y Hades.
Del mismo modo, los romanos adoptaron esta costumbre con la festividad de la Hilaria, celebrada en el templo de Cibeles.
Siglos más tarde, en la Inglaterra del siglo XVII, surgió el llamado «Domingo de las Madres». En esta jornada, los siervos tenían el día libre para visitar a sus progenitoras y asistir a la «Iglesia Madre» de su localidad, llevando consigo un pastel especial conocido como «simnel cake».
Anna Jarvis: La mujer detrás de la fecha moderna
El Día de las Madres, tal como lo conocemos hoy, tiene su origen oficial en Estados Unidos a principios del siglo XX. La protagonista de esta historia es Anna Jarvis, quien en 1905 decidió iniciar una campaña para honrar la memoria de su propia madre, Ann Reeves Jarvis.
Ann Reeves había sido una activista que organizaba grupos de mujeres para trabajar en temas de salud pública y paz durante la Guerra Civil Estadounidense. Tras su muerte, su hija Anna quiso que existiera un día específico para que cada persona agradeciera a su madre en vida.
«El Día de la Madre debe ser un día de sentimientos, no de beneficios», solía decir Jarvis, quien irónicamente terminó luchando contra la comercialización excesiva de la fecha años después.
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La oficialización de la festividad
Tras una intensa campaña de cartas y cabildeo, el presidente Woodrow Wilson firmó en 1914 el decreto que establecía el segundo domingo de mayo como el Día de las Madres en Estados Unidos.
Esta decisión generó un efecto dominó, provocando que decenas de países en América Latina y Europa adoptaran la festividad, aunque con fechas variables según sus propias tradiciones religiosas o históricas.
En países como México, la celebración se fijó el 10 de mayo desde 1922, mientras que en otros lugares como España, se vinculó originalmente a la festividad de la Inmaculada Concepción antes de pasar al primer domingo de mayo.
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