El reglamento oficial del torneo de la FIFA prohíbe de manera expresa a futbolistas y cuerpos técnicos exhibir mensajes políticos o religiosos, durante el desarrollo del evento deportivo más importante del planeta.
Esta normativa cobra especial relevancia tras la reciente semifinal del torneo, donde la selección de Argentina venció por 1 a 2 a Inglaterra, desatando una fuerte controversia diplomática en los vestuarios y zonas de prensa.
¿Qué dice exactamente el reglamento de la FIFA?
La restricción no deja espacio a interpretaciones ambiguas. De acuerdo con el artículo 34 (punto 4.3) del Protocolo de partidos de la FIFA, la prohibición abarca prácticamente todo el itinerario de los equipos en los estadios.
«Tanto los jugadores como los demás miembros de la delegación tendrán prohibido mostrar mensajes o lemas políticos, religiosos o personales en cualquier idioma o forma antes del partido, durante los himnos nacionales, durante el partido y tras la conclusión del partido».
La regla también se extiende a los compromisos comerciales no autorizados. El documento detalla que queda prohibido lucir eslóganes comerciales en actividades oficiales, lo que incluye entrenamientos, ruedas de prensa y la zona mixta de atención a los medios.
Las federaciones asumirán la responsabilidad disciplinaria
La FIFA ha dejado claro que la responsabilidad de mantener el orden recae directamente sobre las federaciones nacionales asociadas. Cada federación participante responderá de forma estricta por el comportamiento y las acciones de los integrantes de su delegación.
El Código Disciplinario de la FIFA respalda estas medidas. El reglamento califica como «conducta ofensiva» el hecho de utilizar un evento de esta magnitud para realizar manifestaciones que no tengan una naturaleza estrictamente deportiva.
Sanciones extensivas a la afición en las gradas
El control de la FIFA no se limita únicamente al terreno de juego y a los protagonistas uniformados. El artículo 17 del Código Disciplinario, centrado en el orden y la seguridad de los partidos, prevé sanciones directas si los aficionados cometen infracciones de este tipo.
Bajo este marco legal, se podrán imponer medidas disciplinarias si los seguidores de una selección emplean gestos, palabras u objetos para transmitir mensajes improcedentes, especialmente aquellos de carácter político, ideológico, religioso u ofensivo.
La polémica de la pancarta de las Malvinas
La rigidez de estas normas se ha puesto a prueba tras la clasificación de Argentina a la final. Al concluir el encuentro ante Inglaterra, los futbolistas argentinos desplegaron sobre el césped una pancarta con la leyenda: «Las Malvinas son argentinas».
Este gesto hace alusión directa al archipiélago del Atlántico sur, territorio que fue el centro de un conflicto bélico entre Argentina y el Reino Unido en el año 1982, y cuya soberanía sigue siendo objeto de disputa diplomática.
El Gobierno británico exige una investigación formal
La reacción del Gobierno británico no se hizo esperar tras la difusión de las imágenes. El ministro de Ciencia, Innovación y Tecnología del Reino Unido, Peter Kyle, calificó la acción de los jugadores sudamericanos como «totalmente inapropiada» durante una intervención pública.
Kyle enfatizó la necesidad de que la política y el deporte se mantengan por caminos separados. El funcionario concluyó señalando que el Gobierno británico espera una investigación exhaustiva e inmediata por parte de la Comisión Disciplinaria de la FIFA para evaluar las sanciones correspondientes.
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