La gastronomía del estado Zulia es conocida por su audacia y entre sus tesoros más preciados se encuentra el tequeyoyo, una evolución gloriosa del clásico tequeño que añade el dulzor del plátano maduro.
Preparar esta delicia desde cero no solo es un acto de amor por la cocina venezolana, sino una experiencia sensorial única. En este artículo, te guiaremos por el proceso completo para que logres ese contraste perfecto entre lo salado del queso y lo dulce del plátano.
Ingredientes necesarios para la masa y el relleno
Para obtener un resultado profesional, es fundamental utilizar ingredientes frescos y de calidad. La masa debe ser elástica y el queso debe tener el punto justo de sal para resaltar frente al resto de los componentes.
-
Para la masa: 500g de harina de trigo todo uso, 1 huevo, 50g de mantequilla, una pizca de sal y agua tibia según sea necesario.
-
Para el corazón del tequeyoyo: 2 plátanos muy maduros (piel negra), 300g de queso semiduro (tipo llanero o de freír) y 200g de jamón de pierna.
-
Adicionales: Aceite vegetal en abundante cantidad para la fritura profunda y un toque de azúcar para el almíbar del plátano.
No dejes de leer: Aprende a hacer tequeños caseros: El paso a paso que conquistará tus reuniones
Preparación del plátano: El toque dulce del Zulia
- El primer paso para un tequeyoyo auténtico es preparar los «tajadones».
- Corta los plátanos maduros en láminas largas y fríelas en un poco de aceite hasta que estén doradas, pero manteniéndolas lo suficientemente flexibles para envolver.
- Algunos cocineros prefieren pasar estas tajadas por un poco de agua con azúcar o papelón para intensificar su caramelización.
- Una vez listas, colócalas sobre papel absorbente para retirar el exceso de grasa antes de armar los tequeyoyos.
Elaboración de la masa paso a paso
- En un bol amplio, coloca la harina en forma de volcán y añade en el centro el huevo, la mantequilla a temperatura ambiente y la sal.
- Comienza a integrar los ingredientes agregando el agua tibia poco a poco hasta formar un bollo suave.
- Amasa con energía durante al menos 10 minutos hasta que la mezcla no se pegue a tus manos y tenga una textura lisa.
- Deja reposar la masa tapada con un paño limpio durante 30 minutos; este descanso es vital para que el gluten se relaje y sea fácil de estirar.
El arte del ensamblaje y la fritura perfecta
- Estira la masa con un rodillo hasta que quede muy delgada y córtala en tiras de unos 2 centímetros de ancho.
- Toma un bastón de queso, envuélvelo en una lámina de jamón y luego en una tajada de plátano frito, creando un núcleo compacto.
- Finalmente, envuelve este núcleo con las tiras de masa de forma helicoidal, asegurándote de sellar bien los extremos para que el queso no se escape.
- Fríe en aceite bien caliente hasta que estén dorados y crujientes, sirviéndolos preferiblemente recién hechos.
Puedes seguir leyendo:
Receta de ensalada de pollo y pasta con vegetales: Fácil y fresca















