El paso del tifón Kalmaegi, conocido localmente como Tino, en Filipinas ha dejado según las cifras oficiales de la Oficina de Defensa Civil reportan al menos 114 muertos y 127 que permanecen desaparecidos.
La magnitud de la devastación sitúa a este tifón entre los más mortíferos de la temporada del 2025.
La isla de Cebú es, hasta el momento, la región más afectada por las intensas precipitaciones y los vientos huracanados que azotaron el país entre el martes y el miércoles.
Solo en esta isla, las autoridades han confirmado 71 víctimas mortales, lo que refleja la violencia con la que Kalmaegi impactó sus costas y poblaciones.
El subdirector de la Defensa Civil, Rafaelito Alejandro, señaló que el tifón tocó tierra hasta en siete ocasiones a lo largo del archipiélago.
Declaración de calamidad: Respuesta urgente del Gobierno
Ante la escala del desastre, el presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., ha declarado el estado de calamidad nacional para las zonas golpeadas.
Esta medida, aprobada tras una reunión de emergencia, permite al gobierno central liberar fondos de ayuda de manera más ágil y efectiva para asistir a las comunidades damnificadas.
Según los últimos reportes del Consejo Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMC), casi dos millones de personas en más de 360 localidades han sido afectadas directamente por el paso del tifón.
De este enorme contingente, más de medio millón de ciudadanos se encuentran actualmente desplazados y alojados en centros de evacuación. Las labores de rescate y la distribución de ayuda humanitaria se han intensificado en las áreas críticas.
Las inundaciones generadas por Kalmaegi resultaron en la completa sumersión de pueblos enteros en varias provincias, incluyendo Cebú y la isla de Negros, en la región central de Bisayas.
La lluvia registrada en Cebú fue descrita por expertos como 1.5 veces superior a la cantidad habitual para todo el mes de noviembre, un evento calificado como «una vez cada 20 años».
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