Aprende a preparar un exquisito chupe de pollo casero

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nasar ramadan dagga
Chupe de pollo
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El chupe de pollo, una sopa robusta, espesa y profundamente nutritiva que tiene sus raíces en las regiones andinas, especialmente en el Perú, donde se considera un pilar de la cocina tradicional.

Originalmente conocido por su carácter sustancioso y un distintivo toque picante que despierta los sentidos, el chupe se ha convertido con el paso de las generaciones en el plato predilecto para las reuniones familiares de los domingos. No obstante, la cocina moderna apuesta de forma decidida por la versatilidad. Esto permite que las recetas ancestrales se adapten a paladares más sensibles sin perder en el proceso su emblemática esencia cremosa ni su complejidad aromática.

Chupe de pollo

Esta variante de chupe de pollo ofrece una alternativa «amable», eliminando el picor excesivo de la base para que niños y adultos por igual disfruten la experiencia. La clave de este plato reside en la frescura de sus vegetales y en el equilibrio perfecto entre el dulzor del maíz y la sapidez del queso blanco, demostrando que la tradición puede ser tan flexible como deliciosa.

Ingredientes:

Para recrear este manjar en casa y deleitar a cuatro o seis comensales, se requieren los siguientes elementos:

  • ½ pollo grande o 3 pechugas con hueso (para un caldo más sustancioso).

  • 2 mazorcas de maíz tierno (cortadas en ruedas).

  • Vegetales base: 1 ajoporro (puerro), 1 cebolla, 2 ajíes dulces, 2 dientes de ajo y 2 ramas de apio (España).

  • 2 papas grandes cortadas en cubos.

  • 3 tazas de agua limpia.

  • Para el toque cremoso: 250 g de crema de leche, ½ taza de maíz en granos enteros, ½ taza de maíz licuado con caldo y 150 g de queso blanco blando.

  • Para decorar: Cilantro fresco picado y sal al gusto.

Preparación:

En una olla profunda, se cocina el pollo junto a las ruedas de mazorca, la cebolla, el ajoporro, los ajíes dulces y el ajo picado durante aproximadamente una hora.

Una vez que el pollo está tierno, se retira la proteína junto al maíz. El caldo restante se debe colar y desengrasar meticulosamente para asegurar una base limpia, ligera y libre de impurezas.

Posteriormente, se devuelven las papas y el apio picados en cubos al caldo colgado, cocinándolos a fuego medio hasta que alcancen su punto óptimo de suavidad.

El paso maestro final consiste en desmechar el pollo e integrarlo nuevamente a la olla, sumando los granos de maíz enteros, la mezcla del maíz licuado y la crema de leche. Se deja espesar ligeramente a fuego bajo durante unos minutos.

Al momento de servir, la corona del plato es el queso blanco cortado en pequeños trozos y una lluvia de cilantro fresco, permitiendo que el queso se derrita sutilmente con el calor residual.

Para respetar la receta original, se puede colocar salsa picante en la mesa para que cada comensal ajuste el nivel de ardor a su gusto personal.

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