En un mundo marcado por la inmediatez y el pluriempleo, los episodios de crisis emocionales se han vuelto cada vez más frecuentes.
Sin embargo, existe una confusión persistente entre dos fenómenos distintos: el ataque de pánico y el ataque de ansiedad. Aunque ambos generan un malestar profundo, identificarlos correctamente es el primer paso para un abordaje adecuado.
Ataque de pánico o de ansiedad
Según explica el psicólogo Sebastián Saravia, la distinción fundamental reside en el foco del pensamiento. Mientras que en el ataque de ansiedad la preocupación está orientada a eventos que podrían suceder «mañana o pasado», el ataque de pánico se experimenta como una emergencia del presente.

“En el ataque de pánico está el miedo a la muerte o a volverse loco; los síntomas pasan ahora. En la ansiedad, los pensamientos negativos están orientados al futuro”, señaló Saravia en una entrevista para Infobae.
Síntomas comunes y señales de alerta
Ambos cuadros comparten una sintomatología física que suele alarmar a quienes los padecen:
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A nivel físico: Náuseas, mareos, hormigueos, dolor estomacal, entumecimiento y sensación de desmayo.
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A nivel cognitivo: En el pánico, predomina la sensación de pérdida de control total; en la ansiedad, predomina la rumiación sobre problemas por venir.
Un estilo de vida bajo presión
El aumento de estos casos no es casual. El especialista vincula el incremento de crisis con el ritmo de vida actual, destacando factores de riesgo específicos:
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Sobrecarga laboral: Personas con múltiples empleos y poco descanso.
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Sobreestimulación digital: El uso excesivo de pantallas y la búsqueda constante de dopamina.
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Hábitos biológicos: El aislamiento social, la mala alimentación o ayunos prolongados no supervisados.
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Genética: Antecedentes familiares que sugieren una predisposición biológica o desequilibrios químicos.
¿Qué hacer ante una crisis?
Ante la aparición de estos síntomas, los expertos recomiendan técnicas de anclaje en el presente (como la respiración controlada) para los ataques de pánico, y la reestructuración cognitiva para los ataques de ansiedad. En ambos casos, la consulta con un profesional de la salud mental es fundamental para tratar la raíz del problema y evitar que las crisis se vuelvan recurrentes.
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