En una jornada que marca un hito en la historia judicial de Asia, el Tribunal del Distrito Central de Seúl ha sentenciado este jueves a cadena perpetua al expresidente Yoon Suk-yeol.
La condena responde a los cargos de insurrección derivados de su fallido intento por imponer la ley marcial a finales de 2024, un evento que puso en jaque la estabilidad democrática del país.
El juez Jee Kui-youn, encargado de presidir la audiencia, fue tajante al calificar las acciones del exmandatario. Según la sentencia, el despliegue del Ejército y fuerzas antidisturbios en la Asamblea Nacional no fue una medida de seguridad, sino un acto deliberado para paralizar el Poder Legislativo y subvertir la Constitución coreana.
«El estado de excepción, aunque breve, tuvo el propósito de obstruir las instituciones y socavar los valores democráticos fundamentales de nuestra nación», señaló el magistrado durante la lectura del fallo.
Yoon Suk-yeol cadena perpetua
Aunque la Fiscalía había solicitado la pena capital, el tribunal optó por la reclusión perpetua, respetando la moratoria de facto sobre la pena de muerte que rige en Corea del Sur. Por otro lado, la justicia también alcanzó al círculo cercano de Yoon: el exministro de Defensa, Kim Yong-hyun, recibió una sentencia de 30 años de prisión por su rol ejecutor en la movilización de tropas.
Este proceso cierra uno de los capítulos más convulsos para Seúl, reafirmando la independencia de sus tribunales frente a los abusos de poder ejecutivo.
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