El mac and cheese tradicional se mantiene como una de las recetas más emblemáticos y consumidos de la gastronomía norteamericana.
Aunque existen múltiples versiones instantáneas en el mercado, la receta original de macarrones con queso destaca por su frescura, cremosidad y un horneado que marca la diferencia en texturas.
Preparar este clásico en casa no requiere de técnicas culinarias avanzadas, sino del respeto por las proporciones de sus ingredientes base.
Los ingredientes esenciales de la receta original
Para garantizar el éxito y la autenticidad del plato, la elección de los quesos y la pasta es fundamental. No se trata solo de fundir lácteos, sino de crear una emulsión estable.
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Pasta: 400 gramos de coditos o tiburones (el clásico macaroni).
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Queso: 300 gramos de queso Cheddar fuerte rallado (evitar el embolsado industrial).
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Queso complementario: 100 gramos de queso Gruyère o Monterey Jack para mayor cremosidad.
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Base de la salsa (Roux): 50 gramos de mantequilla sin sal y 50 gramos de harina de trigo de todo uso.
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Líquidos: 750 ml de leche entera (preferiblemente tibia).
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Especias: Una pizca de nuez moscada, una cucharadita de mostaza en polvo, sal y pimienta negra al gusto.
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Cubierta: 50 gramos de pan rallado o panko mezclado con un chorrito de mantequilla derretida.
Preparación paso a paso de los macarrones con queso
El proceso se divide en tres etapas críticas: la cocción de la pasta, la elaboración de la salsa Mornay (la salsa de queso) y el gratinado final en el horno.
1. Cocinar la pasta al dente
El primer paso consiste en hervir abundante agua con sal en una olla grande. Al introducir la pasta, se debe cocinar dos minutos menos de lo que indica el paquete. Los macarrones terminarán de cocinarse en el horno y, si se sobrecuecen al principio, el plato final quedará pastoso. Una vez listos, se escurren y se reservan.
2. Elaborar la base cremosa o Roux
En una cacerola a fuego medio, se derrite la mantequilla. Se añade la harina de golpe y se remueve constantemente con unas varillas durante dos minutos. Este proceso cocina la harina y evita el sabor a crudo. Posteriormente, se vierte la leche entera poco a poco, sin dejar de batir, hasta que la mezcla espese y adquiera una textura homogénea similar a la de una bechamel ligera.
El secreto del fundido y el horneado perfecto
3. Incorporar los quesos y sazonar
Con la salsa aún caliente, se retira la cacerola del fuego. Es el momento de añadir las especias (mostaza, nuez moscada, sal y pimienta) y, de forma gradual, las tres cuartas partes de los quesos rallados. El calor residual de la salsa es suficiente para fundir el queso sin romper la emulsión láctea.
4. Mezcla y gratinado final
Se incorporan los macarrones escurridos directamente a la salsa de queso, asegurando que cada pieza quede completamente cubierta. Toda la mezcla se traslada a una fuente para horno previamente engrasada.
Para finalizar, se espolvorea el resto del queso rallado reservado y la mezcla de pan rallado o panko por la superficie. Se introduce al horno, previamente precalentado a 190°C, durante aproximadamente 20 minutos, o hasta que la superficie luzca dorada y burbujeante. Tras reposar cinco minutos fuera del horno, el plato estará listo para ser servido.
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