El gazpacho es mucho más que una sopa fría; es el emblema de la resistencia al calor en la dieta mediterránea. Aunque cada hogar tiene su «librillo», la receta tradicional andaluza se basa en el equilibrio exacto entre la acidez del tomate, el frescor del pepino y la untuosidad del mejor aceite de oliva.
La elección del tomate pera es innegociable por su baja acidez y gran cantidad de pulpa. A diferencia del salmorejo, el gazpacho busca una textura más fluida, casi de bebida, que se logra mediante la hidratación del pan duro y el uso del agua.
Gazpacho casero
Ingredientes Tradicionales (Para 6 personas)
Para conseguir ese sabor auténtico que evoca los veranos en el sur, necesitarás:
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1 kg de tomate pera muy maduro.
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1 pimiento verde (tipo italiano).
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1 pepino pequeño (pelado para evitar el amargor).
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2 dientes de ajo (sin el germen central).
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50 g de pan duro (preferiblemente de hogaza).
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250 ml de agua fría.
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50 ml de aceite de oliva virgen extra (AOVE).
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Sal y vinagre de Jerez al gusto.
Preparación Paso a Paso
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Limpieza y troceado: Lava bien las hortalizas. Trocea los tomates, el pimiento y el pepino. No es necesario pelar los tomates si vas a usar una batidora potente o si piensas pasarlo por un colador fino (chino) después.
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El macerado (opcional): Si tienes tiempo, deja las hortalizas troceadas con el pan, la sal y el vinagre en la nevera durante un par de horas. Esto intensifica los sabores.
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El triturado: Procesa todos los ingredientes excepto el aceite. Una vez tengas una mezcla homogénea, añade el AOVE poco a poco mientras sigues batiendo para que la mezcla emulsione y tome ese característico color anaranjado.
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El toque final: Pasa el resultado por un colador fino para eliminar restos de pieles y semillas. Déjalo enfriar al menos dos horas antes de servir.
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