Un grupo de 24 familias ha presentado este martes en París, Francia una denuncia formal contra el Estado y diversos conglomerados industriales, tras el hallazgo de leches infantiles contaminadas con la toxina cereulida.
La demanda surge tras meses de incertidumbre y la trágica muerte de dos bebés que consumieron productos presuntamente afectados.
Los querellantes acusan a las autoridades y a las empresas de poner en peligro la salud pública de forma deliberada y de obstaculizar la búsqueda de la verdad mediante protocolos de análisis cuestionables.
Según el colectivo, transcurridos dos meses desde la retirada de marcas como Guigoz (Nestlé), las investigaciones penales se limitan a solo dos tipos de leche en polvo, dejando fuera una amplia gama de productos sospechosos.
Las familias denuncian que, al reportar los síntomas de sus hijos, las autoridades les indicaron devolver los botes directamente a la empresa fabricante.
Esta práctica ha sido duramente criticada por la abogada Nathalie Goutaland, quien señala que permite a las empresas controlar la investigación sanitaria que las involucra directamente.
El origen de la contaminación: La toxina cereulida
Las investigaciones preliminares apuntan a que la bacteria se propagó a través de aceites enriquecidos con ácido araquidónico.
Esta materia prima, esencial en la composición de fórmulas infantiles, fue suministrada por la empresa china Cabio Biotech, afectando al menos a cinco fábricas situadas en territorio francés.
La gravedad del asunto ha llevado al Gobierno francés a tomar medidas de emergencia, endureciendo los estándares de seguridad.
El límite permitido de la toxina cereulida se ha reducido drásticamente, pasando de 0,03 a 0,014 microgramos por kilogramo, en un intento por recuperar la confianza de los consumidores.
Un problema de alcance global en la industria
El impacto de esta crisis no se limita a una sola marca, sino que salpica a los gigantes del sector lácteo mundial.
Empresas de la talla de Danone, Lactalis, Vitagermine, Granarolo y Hochdorf se han visto obligadas a retirar lotes del mercado en Francia y otros países, evidenciando la vulnerabilidad de la cadena de suministro internacional.
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