En una mañana marcada por la devoción y la preocupación internacional, el Papa León XIV dedicó un espacio central de su mensaje dominical a la crisis que atraviesa Venezuela.
Este domingo 4 de enero de 2026, tras la oración mariana del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el Pontífice rompió el silencio sobre los recientes y convulsos acontecimientos en el país sudamericano.
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Con semblante serio, el Santo Padre inició su alocución reconociendo el seguimiento constante que realiza la Santa Sede sobre la realidad venezolana.
«Sigo con gran preocupación la evolución de la situación en Venezuela», afirmó ante miles de fieles congregados, estableciendo un tono de urgencia diplomática y espiritual.
El Papa fue enfático al señalar que la prioridad absoluta debe ser la integridad de los ciudadanos.
«El bien del amado pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración», aseveró.
En sus palabras, el camino para salir de la crisis no reside en la confrontación, sino en la superación de la violencia para dar paso a la justicia.
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