El cuerpo humano requiere, en promedio, unas 2.000 calorías diarias para mantener un funcionamiento óptimo y saludable el clásico y esperado plato navideño venezolano —compuesto por hallaca, pernil, ensalada de gallina y pan de jamón— representa por sí solo una carga calórica abrumadora.
Las estimaciones indican que este banquete tradicional aporta unas 2.400 calorías aproximadas. Esto significa que, con solo consumir la cena, ya se ha excedido el requerimiento energético diario que el cuerpo necesita para operar saludablemente.
El problema se agrava al considerar que a esta cifra se le deben sumar las calorías provenientes de las bebidas azucaradas, los postres como el dulce de lechoza o la torta negra, y los brindis con licor que acompañan la velada. Este exceso calórico no solo se traduce en un desequilibrio de peso a corto plazo, sino que también puede generar malestares digestivos y sensación de pesadez durante las celebraciones.
Claves para reducir calorías sin sacrificar el sabor
Ante este panorama, los expertos en nutrición enfatizan la importancia de la moderación y de aplicar estrategias inteligentes a la hora de preparar y consumir los alimentos. La nutricionista Roymar Narváez ofrece recomendaciones prácticas y sencillas para reducir la ingesta calórica sin renunciar al sabor tradicional.
Una de las sugerencias clave de Narváez se centra en el tamaño de las porciones. Al momento de preparar alimentos como las hallacas o los bollos, la especialista aconseja no exceder el tamaño de la palma de la mano. Controlar la dimensión de estas piezas fundamentales puede marcar una diferencia significativa en la suma total de calorías consumidas.
Adicionalmente, la experta recomienda hacer ajustes en la selección de los ingredientes, enfocándose en la calidad de la grasa. Es preferible utilizar carne magra y eliminar la mayor cantidad de grasa visible posible tanto del pernil como del relleno de las hallacas. Esta técnica ayuda a reducir drásticamente el contenido lipídico y, por ende, el aporte calórico total del plato, haciendo la comida más ligera y saludable.
Estrategias de compensación para un balance nutricional
Otro punto fundamental para evitar el desequilibrio de peso es la gestión de las comidas a lo largo del día de la celebración. La nutricionista insiste en la importancia de no saltarse ninguna comida (desayuno, almuerzo, merienda). Este error común, buscando «guardar espacio» para la gran cena, solo consigue ralentizar el metabolismo y aumentar la probabilidad de comer en exceso por la noche.
La estrategia más efectiva, según Narváez, es hacer las comidas previas a la cena festiva —desayuno y almuerzo— más ligeras de lo habitual. Por ejemplo, optar por preparaciones ricas en vegetales y proteínas magras, con bajo contenido de carbohidratos y grasas. De esta manera, se crea un déficit calórico durante el día que ayuda a compensar la elevada ingesta que se producirá durante la cena de Navidad o Año Nuevo.
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