El Fiscal General de la República, Tarek William Saab, rechazó de manera categórica la reciente decisión del Gobierno de Estados Unidos de aumentar a 50 millones de dólares la recompensa por la captura del presidente Nicolás Maduro.
Saab calificó la medida como una «grotesca e infame maniobra» que atenta directamente contra la soberanía y la autodeterminación del pueblo venezolano. Enfatizó que esta acción constituye una violación flagrante del Derecho Internacional, demostrando una intromisión directa en los asuntos internos de un Estado soberano.
EEUU utiliza la justicia como arma política y busca desestabilizar Venezuela
Saab denunció que la maniobra de Estados Unidos es un intento de utilizar su aparato judicial como un instrumento de persecución política global. Según el fiscal, esta acción forma parte de una «operación de guerra psicológica y propaganda» diseñada para generar caos en el contexto electoral y político de Venezuela.
Argumentó que esta estrategia busca complacer a factores extremistas de la ultraderecha venezolana, quienes han sido derrotados en el terreno democrático.
Acusaciones de vínculos con cárteles de drogas son una «calumnia infame»
El Fiscal General refutó las acusaciones que pretenden vincular al jefe de Estado venezolano con estructuras criminales como el llamado «Tren de Aragua» o el cártel de Sinaloa.
Saab calificó estas afirmaciones como una «calumnia infame» y un «intento desesperado de construir un expediente artificial». Aseguró que dichas acusaciones carecen de fundamento serio y no resisten el menor análisis jurídico, y que tienen como fin desprestigiar al gobierno.
Venezuela presenta resultados concretos en la lucha contra el crimen organizado
Frente a la «narrativa falsa y malintencionada» de Estados Unidos, Saab defendió que el Estado venezolano, bajo el liderazgo del presidente Maduro, ha impulsado una política firme y eficaz contra el crimen organizado y el narcotráfico.
Destacó que el gobierno ha logrado avances concretos en la defensa del orden público y la dignidad nacional, mostrando soberanía jurídica y eficiencia institucional, resultados que son ignorados deliberadamente por aquellos que lanzan acusaciones sin fundamento.
Saab concluyó su declaración condenando el cinismo de quienes intentan convertir el Derecho Penal Internacional en un «espectáculo político».
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