Una misa que se celebraba en la Catedral «Nuestra Señora del Carmen» en Maturín fue el escenario de un incidente inesperado este sábado 6 de septiembre, cuando fuertes vientos derribaron uno de sus icónicos vitrales.
El fenómeno meteorológico se produjo mientras monseñor Enrique Pérez Lavado oficiaba la eucaristía, un hecho que pudo haber terminado en tragedia.
Sin embargo, el párroco Samael Gamboa declaró que, afortunadamente, no hubo heridos. Este incidente ha sido calificado por algunos feligreses como un verdadero milagro, dada la magnitud del desprendimiento.
Tras el suceso, la acción de los cuerpos de rescate y prevención de la ciudad no se hizo esperar. Funcionarios se trasladaron de inmediato a la catedral para evaluar los daños y asegurar la zona.
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