Con la llegada de las navidades, el calendario se llena de reuniones, brindis y banquetes, este clima de celebración trae consigo una preocupación recurrente: «los kilos demás».
Sin embargo, especialistas en nutrición coinciden en que el verdadero riesgo no reside en una o dos cenas abundantes, sino en la conducta sostenida a lo largo del tiempo.
El mito de las «dos cenas»
La licenciada en Nutrición Laura Romano es tajante al respecto: “Es más importante lo que hacés entre Año Nuevo y Navidad que entre Navidad y Año Nuevo”.
Según la experta, si una persona mantuvo hábitos saludables durante todo el año, dos o tres comidas festivas no arruinarán su progreso. El problema surge cuando el «clima festivo» se extiende durante semanas, transformando una excepción en una regla.
Por su parte, la licenciada María Eugenia Castro, del Hospital Italiano de Buenos Aires, advierte que el aumento de peso real proviene de la suma de conductas repetidas, como la mentalidad de «ya está, después me ocupo», que habilita excesos desmedidos y dificulta retomar la rutina.
Los errores más comunes en diciembre
El aumento de peso en esta época suele estar multicausalmente ligado a:
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Extender la festividad: Comenzar con los excesos días antes y continuarlos hasta Reyes.
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Calorías líquidas: El consumo elevado de alcohol y gaseosas aporta energía vacía que el cuerpo almacena fácilmente.
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Sedentarismo y falta de sueño: Descuidar la actividad física y el descanso altera las hormonas del hambre, favoreciendo elecciones impulsivas.
Estrategias para un equilibrio real
Para disfrutar sin restricciones extremas, las especialistas proponen un cambio de enfoque. En lugar de ir a la fiesta con la idea de «no comer», Romano sugiere elegir lo que más nos gusta y disfrutarlo con consciencia. «Para elegir saludable tenemos todo el resto de las comidas del año», afirma.
Otra técnica infalible es el armado de un plato equilibrado. Servirse una sola porción que incluya una buena base de vegetales ayuda a obtener saciedad gracias a la fibra, moderando el impacto de los platos más calóricos.
Además, alternar cada copa de alcohol con un vaso de agua es fundamental para mantener la hidratación y reducir la ingesta calórica total.
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