A un año del fallecimiento de Jorge Mario Bergoglio, su figura no se ha desvanecido en los pasillos de las villas de emergencia de Argentina.
El 21 de abril de 2025 marcó el fin de una era para el Vaticano, pero en los asentamientos donde Francisco caminaba como arzobispo, su mensaje de una «Iglesia pobre y para los pobres» late con más fuerza que nunca.
Las comunidades que alguna vez celebraron su elección como un triunfo propio, hoy transforman el luto en acción social. En parroquias emblemáticas, como la Virgen de los Milagros de Caacupé, el recuerdo del «papa del pueblo» se traduce en misas comunitarias y un compromiso renovado con los sectores más vulnerables.
Hoy 21 abril cumple un año muerte papa Francisco
El legado de Francisco no es una teoría teológica abstracta, sino una práctica cotidiana. «Captó un modo de hacer iglesia abierta, que pone el cuerpo y palpita con los descartados», señala el sacerdote desde la Villa 21-24.
La influencia de Francisco permitió que la pastoral de cercanía, nacida en los años sesenta, se universalizara. Lo que antes era una labor periférica, hoy es el eje central de una red de apoyo que incluye:
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Asistencia alimentaria y trabajo social.
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Presencia constante en territorios de alta precariedad.
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Mantenimiento de la religiosidad popular a través de murales y homenajes.
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