Los Gittens, el matrimonio más longevo del mundo

0
186
nasar ramadan dagga
matrimonio más longevo del mundo
Compartir

La pareja estadounidense, Eleanor Gittens, de 107 años, y Lyle Gittens, de 108, ha sido oficialmente reconocida como el matrimonio más longevo del mundo. Residentes en Miami, Florida, su unión civil ha perdurado durante la asombrosa cifra de 83 años, superando cualquier marca histórica previa.

Además de la longevidad de su matrimonio, los Gittens también establecieron un nuevo récord por la edad combinada, alcanzando los 216 años y 132 días.

Este extraordinario logro fue validado por la prestigiosa Comisión de Validación Global de LongeviQuest. Los Gittens no solo se han convertido en un dato estadístico, sino también en un faro de esperanza y optimismo para personas de todo el planeta.

Su historia, repleta de desafíos y resiliencia, ha despertado una profunda admiración internacional.

El inicio de un romance en la universidad

La inolvidable historia de amor entre Lyle y Eleanor comenzó en el año 1941, en los pasillos y canchas de la Universidad Clark Atlanta.

Lyle Gittens era una destacada figura en el equipo de básquetbol universitario, una promesa que hoy es considerado un candidato del Salón de la Fama de la institución. Fue durante un crucial partido contra Morehouse College que Lyle divisó a Eleanor y quedó prendado.

Este flechazo inicial marcó el comienzo de un noviazgo que pronto se consolidaría en una vida compartida. Ambos, jóvenes estudiantes con ambiciones, no imaginaban que su unión se convertiría en un testimonio de perseverancia y dedicación.

Su conexión en el ambiente universitario fue la base para el vínculo inquebrantable que definiría sus vidas.

El amor a prueba de la Segunda Guerra Mundial

El 4 de junio de 1942, en plena ebullición de la Segunda Guerra Mundial, Lyle y Eleanor Gittens contrajeron matrimonio. Lyle, que se encontraba en Fort Benning en pleno entrenamiento militar, solo pudo obtener un permiso de tres días para viajar en tren hasta Bradenton, Florida, para la ceremonia.

Este trayecto estuvo marcado por la segregación, obligando a Lyle a viajar en un vagón separado. La boda fue sencilla y emotiva, con la incertidumbre bélica como telón de fondo.

Poco después del enlace, Lyle fue enviado a Italia para servir, mientras Eleanor, embarazada de su primer hijo, se mudó a Nueva York.

Durante el conflicto, su único contacto se redujo a cartas, muchas de ellas censuradas por el ejército con tinta roja, borrando palabras clave. Eleanor, mientras tanto, conoció a la familia de su esposo y contribuyó al esfuerzo de guerra fabricando vitales piezas de aviones.

Un ritual de 80 años: Del martini a la cerveza

Tras la finalización de la guerra, Lyle pudo finalmente regresar a los Estados Unidos, permitiendo a la pareja reunirse y comenzar a formar su familia.

Tuvieron tres hijos y, a pesar de las dificultades laborales propias de la posguerra, lograron ingresar al servicio civil. Su trabajo se centró en ayudar a otros ciudadanos a encontrar empleo, demostrando un compromiso social que los caracterizó.

Durante las décadas de 1950 y 1960, la pareja adoptó un tierno y especial ritual al final de cada jornada de trabajo. Lyle preparaba dos martinis y brindaban juntos por los logros y desafíos superados del día.

Hoy, más de ochenta años después, esta costumbre ha evolucionado a un simple pero significativo gesto: compartir una cerveza durante el almuerzo. Este acto se ha convertido en el símbolo de un amor que ha resistido la guerra, la distancia y el inexorable paso del tiempo.

Después de casi ochenta años viviendo en la vibrante ciudad de Nueva York, el matrimonio tomó la decisión de mudarse a Miami.

 

Noticias Ahora

Puedes seguir leyendo:

Las fascinantes tradiciones navideñas del mundo


nasar ramadan dagga