Un megaoperativo en Río de Janeiro se ha saldado con una cifra sin precedentes de víctimas, marcando la operación más letal en la historia de seguridad del estado brasileño.
Las fuerzas del orden, dirigidas por el Gobierno estatal, apuntaron directamente a las estructuras del temido grupo narcotraficante Comando Vermelho (CV) en un esfuerzo por desarticular sus redes de operación.
La intervención, llevada a cabo durante la mañana del martes 28 de octubre, movilizó aproximadamente a 2.500 efectivos de la policía y el ejército.
Contó con un despliegue significativo de vehículos blindados, helicópteros de apoyo y equipos tácticos especializados para penetrar en los complejos de favelas controlados por la facción.
La magnitud de la acción subraya la determinación de las autoridades para combatir el crimen organizado en la zona.
Saldo oficial y acusaciones de «narcoterrorismo»
El balance oficial de la operación ha sido trágico y continúa elevándose, reportando hasta el momento por lo menos 128 personas fallecidas, incluyendo cuatro agentes policiales que perdieron la vida en el cumplimiento de su deber.
Además, la acción culminó con la detención de al menos 81 presuntos miembros de la organización criminal y la incautación de un vasto arsenal de armas de fuego.
La cifra de decesos se disparó después de que, en la madrugada posterior a la incursión, pobladores de las áreas afectadas descubrieran más de sesenta cuerpos sin vida en una remota zona de selva adyacente a los complejos de viviendas.
El gobernador del estado, Cláudio Castro, ha defendido firmemente el operativo, calificándolo como una lucha necesaria contra el “narcoterrorismo” y ha prometido mantener la presencia de las fuerzas de seguridad hasta que la situación se encuentre completamente controlada.
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