La capital rusa enfrenta actualmente uno de los periodos más rigurosos de su temporada invernal. Según el centro meteorológico Fobos, citado por la agencia RIA Nóvosti, Moscú ha experimentado la noche más fría de este invierno, alcanzando una temperatura mínima de -21,6°C en la estación de VDNKh.
Esta cifra supera el récord previo registrado el pasado 1 de febrero, consolidando una tendencia de frío extremo que mantiene a la ciudad en máxima vigilancia.
Si bien la capital ha sentido el rigor del clima, las zonas periféricas de la región de Moscú han reportado condiciones aún más severas, con termómetros que descendieron hasta los -28,9°C.

Moscú bajo cero
Este fenómeno responde a una masa de aire polar que se ha estacionado sobre la zona central de Rusia, dificultando las actividades al aire libre y obligando a los servicios de emergencia a emitir una alerta naranja.
Para la jornada de este martes, no se espera una recuperación significativa, con temperaturas máximas que apenas rondarán los -15°C. El Ministerio de Situaciones de Emergencia ha instado a la población a tomar precauciones adicionales, especialmente ante la persistencia de estas condiciones, que se prevé duren hasta el próximo viernes.
A pesar de la gélida atmósfera, el panorama meteorológico cambiará ligeramente al cierre de la semana. Se espera que el viernes se registren nuevamente temperaturas mínimas históricas antes de dar paso a un leve ascenso térmico durante el fin de semana. Para el sábado, las previsiones apuntan a máximas de -8°C y mínimas de -11°C.
No obstante, el alivio térmico vendrá acompañado de nuevas nevadas, un fenómeno persistente en una ciudad que ha permanecido bajo un manto blanco ininterrumpido desde antes de las festividades de fin de año. La combinación de hielo y nieve acumulada seguirá planteando retos logísticos para el transporte y la infraestructura urbana en los próximos días.
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