Ousmane Dembélé, el chico que un día deslumbró en el Rennes y el Dortmund, y que luego sobrevivió a un complicado paso por el FC Barcelona, se ha alzado con el Balón de Oro, superando a Lamine Yamal, quien se llevó de nuevo el Trofeo Kopa.
Su camino hacia la gloria estuvo lejos de ser un paseo. Las lesiones lo persiguieron durante gran parte de su carrera, y las críticas fueron constantes. Sin embargo, Dembélé no se rindió. Se reinventó, se mudó a París y firmó una temporada espectacular, liderando al PSG en su anhelada conquista de la Champions League.
Una Temporada de Ensueño: Clave para la Gloria
La metamorfosis de Dembélé fue total. El exbarcelonista se convirtió en un jugador determinante. En el PSG, bajo la tutela de Luis Enrique, encontró una nueva posición como falso ‘9’ que potenció al máximo su talento.
Su impresionante rendimiento quedó reflejado en sus números: 35 goles y 16 asistencias en 53 partidos, cifras de un auténtico líder mundial.
Esta temporada de ensueño fue la confirmación de su renacimiento. Su velocidad y capacidad para desbordar con ambas piernas, lo que lo hace un jugador impredecible, fueron un arma letal para las defensas rivales.
El ambidiestro perfecto demostró que su talento no tiene límites y que estaba listo para la gloria.
Emoción y Agradecimiento en el Momento de la Consagración
Visiblemente emocionado y nervioso, Dembélé recibió el premio de manos de la leyenda brasileña Ronaldinho, un momento que calificó de «excepcional».
En su discurso, agradeció al PSG, a su presidente, Nasser Al-Khelaifi, y al cuerpo técnico, destacando la figura de Luis Enrique, a quien considera un padre.
«Es excepcional que Ronaldinho me dé este título. Agradezco al PSG que me buscó en 2023. El presidente Nasser es como un padre para mí», afirmó Dembélé.
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