La Policía Nacional Bolivariana (PNB) ha encendido las alarmas este viernes 24 de abril de 2026 tras detectar un incremento en una nueva modalidad denominada como secuestro virtual que tiene como objetivo principal a los deliverys.
Este tipo de crimen no se basa en el rapto físico inmediato, sino en el uso de la manipulación psicológica y el aislamiento tecnológico.
Los delincuentes buscan generar un escenario de pánico controlado donde la víctima queda incomunicada voluntariamente bajo engaños, permitiendo que los victimarios procedan a extorsionar a sus familiares con información falsa pero convincente.
El organismo de seguridad informó, a través de sus canales oficiales, que las investigaciones apuntan a bandas que operan principalmente mediante la plataforma de mensajería WhatsApp.
Para dificultar el rastreo, los atacantes utilizan números con prefijos internacionales, lo que les permite mantener el anonimato mientras ejecutan las fases de este perverso engaño.
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Anatomía del engaño: ¿Cómo operan las bandas de secuestro virtual?
El modus operandi identificado por las autoridades comienza con una solicitud de servicio aparentemente rutinaria.
Los delincuentes contactan al trabajador para pedir un envío con pago en efectivo, asegurando la entrega en puntos específicos que suelen ser zonas geográficas remotas o de difícil acceso, donde la vigilancia policial es menor y la señal telefónica puede fallar.
Una vez que el repartidor está en camino, los criminales solicitan una fotografía del trabajador bajo la excusa de «orientarlo» mejor o verificar su ubicación.
Posteriormente, mediante amenazas o falsos pretextos de seguridad, convencen a la víctima de apagar su dispositivo móvil o activar el «modo avión».
Este paso es crucial, ya que el aislamiento total del trabajador es lo que permite que la estafa hacia la familia tenga éxito.
Con el repartidor incomunicado, los delincuentes llaman a los familiares alegando que tienen a la persona secuestrada.
Utilizan la fotografía enviada previamente para dar veracidad a la amenaza y exigen el pago inmediato en divisas. Ante la imposibilidad de contactar al trabajador, muchas familias ceden al pánico y realizan los pagos antes de confirmar que se trata de una simulación.
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