Un tribunal dominicano ha determinado que los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, propietarios de la discoteca Jet Set, que colapsó hace dos meses cobrando la vida de más de 230 personas, encararán en libertad su juicio por homicidio involuntario. La decisión, emitida en la madrugada de este jueves, establece una fianza de 50 millones de pesos dominicanos (aproximadamente 842.500 dólares) para cada uno, además de la prohibición de salir del país y la obligación de presentarse periódicamente ante el tribunal.
La fiscalía había solicitado prisión preventiva para Antonio Espaillat, dueño y gerente del club, y arresto domiciliario para su hermana Maribel, quien se desempeñaba como administradora. Sin embargo, la jueza Fátima Veloz optó por medidas menos restrictivas. El abogado defensor, Miguel Valerio, confirmó la decisión tras la audiencia, indicando que los hermanos deberán cumplir con las condiciones impuestas mientras se desarrolla el proceso legal.
«Si la verdad al final determina que tenemos responsabilidades penales, pues asumiremos», declaró Valerio, citando a sus clientes. De ser declarados culpables de homicidio involuntario, los hermanos Espaillat podrían enfrentar una pena de hasta dos años de cárcel.
Propietarios discoteca Jet Set enfrentan acusaciones de negligencia y riesgo conocido
La procuraduría ha presentado fuertes argumentos, alegando que los hermanos Espaillat conocían desde hace años los graves problemas estructurales del techo de la discoteca Jet Set. En lugar de contratar a profesionales para realizar reparaciones adecuadas, presuntamente recurrieron a trabajadores no cualificados que solo llevaron a cabo arreglos temporales y apresurados.
Según los fiscales, se añadió capa tras capa de hormigón —con más de 30 centímetros de grosor— sobre una estructura ya sobrecargada. Años de esta negligencia quedaron documentados no solo en publicaciones de clientes en redes sociales, sino también en quejas de empleados, lo que subraya un historial de advertencias ignoradas.
Un informe de ingeniería, encargado por los fiscales y obtenido por The New York Times, detalla que diecisiete estructuras pesadas estaban ubicadas sobre el techo del club, contribuyendo significativamente al colapso.
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