Suicidio y depresión: una fuerte relación a vigilar muy de cerca

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Nasar ramadan dagga
depresión y suicidio
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Son numerosos los estudios que ponen de manifiesto la fuerte relación entre depresión y suicidio, y hay una palabra clave de fondo: la desesperanza. Un sentimiento que lleva a las personas a creer que hagan lo que hagan no servirá de nada para poder superar el dolor y el sufrimiento que les embarga y la profunda soledad

Depresión y suicidio

Este vínculo fatal se da sobre todo entre los grupos más vulnerables, y especialmente en ancianos y adolescentes, y cuando la depresión se crónica.

“De hecho, los expertos señalan que el 90 % de las personas que cometen suicidio tienen un problema de salud mental, principalmente depresión”.

depresión y suicidio

El suicido es la causa externa más frecuente de muerte por encima de los accidentes de tráfico, y la segunda causa de muerte más frecuente en el grupo de edad de entre los 20 y los 24 años en el año 2017, pero también cabe destacar que el aumento de la depresión está ligado al envejecimiento de la población, con la vida en soledad y con patologías crónicas asociadas v comorbilidad.

Desesperanza y soledad

Luis Fernando López Martínez, psicólogo e investigador de conductas autolesivas y suicidas en entornos digitales, explica que la palabra clave para entenderlo es la desesperanza.

Cuando no hay un acompañamiento social, cuando estas personas no encuentran lugares cálidos donde poder conversar, exponer su dolor, “se sienten estigmatizadas y desconectadas de la sociedad y sus relaciones, su sentimiento de culpa y desesperanza empieza a anidar, y deviene en depresión, como patología mental”.

Si no hay un buen acompañamiento clínico y social, la ideación suicida empieza a estructurarse, a pensar cuando y como lo van a hacer, y con la creencia de que los que les rodean van a estar mejor sin ellos.

Es por ello que la depresión está muy ligada a la ideación suicida, se presenta como una tormenta perfecta, el mundo actual y tecnológico aparece como un gran telón de fondo detrás de los pacientes jóvenes, pero también en los mayores.

Los jóvenes, considera el especialista, no están educados en la frustración ni en la capacidad de adaptación a una época de mucha incertidumbre, la cultura de la inmediatez y de las redes sociales también incide: la imagen virtual de triunfo y de aparentar cuenta más que una identidad personal sólida que no saben cómo desarrollar, y es ahí cuando comienzan conductas poco adaptativas, que pueden derivar en trastornos de ansiedad, depresivos y con el tiempo revertir en un cuadro patológico.

En cuanto a la tercera edad, señala López Martínez, existe una cultura del abandono donde los mayores no están arropados, ni bien acompañados.

Suicidio: factores de riesgo

  • El estigma, que conduce a la falta de voluntad para buscar ayuda
  • Dificultades para el acceso a tratamiento, sentimientos de desesperanza o aislamiento
  • Pérdida (relacional, social, laboral o financiera)
  • La soledad y la desesperanza
  • Intentos de suicidio previo
  • Presencia de una patología de salud mental, dolor crónico y enfermedades (cáncer, diabetes, VIH/SIDA, enfermedad de Parkinson, enfermedad de Alzheimer)
  • Consumo nocivo de alcohol y otras sustancias
  • Maltrato infantil
  • Antecedentes familiares de suicidio
  • Factores genéticos y biológicos

Otros factores que incrementan el riesgo son la letalidad del método empleado (fármacos, armas de fuego, ahorcamiento, etc.), la baja probabilidad de ser descubierto, la existencia de un plan detallado o de una nota de despedida, ausencia de crítica del intento, escasos proyectos de futuro y expresión de deseos de morir.

Señales de alerta verbales

Comentarios o verbalizaciones negativas sobre sí mismo o sobre su vida

“No valgo para nada”
“Esta vida es un asco”
“Mi vida no tiene sentido“
“Estaríais mejor sin mí”
“Soy una carga para todo el mundo”
“Toda mi vida ha sido inútil”
“Estoy cansado de luchar”
“Lo mío no tiene solución”
“Quiero terminar con todo”
“Las cosas no van a mejorar nunca”

Comentarios o verbalizaciones relacionadas con el acto suicida o la muerte

“Me gustaría desaparecer”
“Quiero descansar”
“No deseo seguir viviendo”
“Me pregunto cómo sería la vida si estuviese muerto”
“Quiero quitarme la vida pero no sé cómo”
“Nadie me quiere y es preferible morir”
“No merece la pena seguir viviendo”
“Después de pensar mucho ya sé cómo quitarme de enmedio”

Despedidas verbales o escritas: “Quiero que sepas que en todo este tiempo me has ayudado mucho”

Señales de alerta no verbales

1.- Cambio repentino de conducta y aumento significativo de irascibilidad, irritabilidad e ingesta de bebidas alcohólicas en cantidades superiores a las habituales y con una frecuencia inusual
2.- Periodo de calma y tranquilidad repentino cuando previamente ha presentado gran agitación. (Considerar esta situación una mejoría puede ser un error; puede constituir una señal de peligro de riesgo inminente)
3.- Aparición de laceraciones recientes en alguna de parte del cuerpo
4.- Regalar objetos muy personales, preciados y queridos
5.- Cerrar asuntos pendientes

Suicidio: factores que protegen

  • Sólidas relaciones personales
    • Creencias religiosas y espirituales
    • Estrategias prácticas positivas de afrontamiento y bienestar como modo de vida
    • Enfoques anticipatorios de prevención

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