Comer saludable no tiene por qué ser aburrido ni complicado, en la búsqueda de un equilibrio nutricional, las cremas y purés de verduras se han consolidado como la opción predilecta para quienes desean una digestión ligera sin sacrificar el sabor.
Entre todas las variantes, la crema de espinacas destaca como una joya gastronómica, siendo la «excusa» perfecta para introducir vegetales en la dieta de los más exigentes de la casa.
Esta receta no solo es una bomba de vitaminas, sino que su textura aterciopelada la convierte en un plato reconfortante tanto para inviernos fríos como para cenas rápidas de entre semana.
Ingredientes:
500 gramos de hojas de espinacas
1 cebolla
1 diente de ajo
100 ml crema de leche
Sal y pimienta negra
3 cucharadas de aceite
Agua, caldo vegetal o caldo de pollo
Preparación
Añadimos 2 o 3 cucharadas de aceite en una sartén y añadimos la cebolla y los dientes de ajo cortados en daditos pequeños.
Sofreímos hasta que la cebolla esté blandita.
Añadimos las espinacas lavadas y cubrimos con el agua o el caldo de pollo.
Desde el momento en que comience a hervir el agua, cocinamos durante 6 o 7 minutos.
Comprobamos el punto de sal añadiendo si fuera necesario y espolvoreamos la pimienta negra.
Añadimos la crema de leche y mezclamos bien.
Para reforzar la consistencia de la crema de espinacas, podemos llevar la mezcla a la licuadora por unos segundos.
Y listo, disfruta de este platillo que puedes acompañar con queso y crotones de pan.
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