En una audiencia marcada por declaraciones inusuales y una firme postura judicial, Ryan Routh fue condenado este miércoles a cadena perpetua por su intento de asesinar al presidente Donald Trump.
El fallo, emitido en un tribunal federal de Florida, pone fin a uno de los episodios más críticos de la pasada campaña electoral estadounidense.
Un plan «deliberado y malvado»
La jueza federal Aileen Cannon, encargada del caso, no escatimó en palabras al describir las acciones de Routh.
“Su complot para matar es deliberado y malvado a pesar de su fingida tranquilidad”, afirmó la magistrada antes de dictar la sentencia.
Según Cannon, el acusado estuvo a escasos momentos de ejecutar un ataque que pudo haber cambiado el rumbo del país: “Casi logró su malvado plan”, añadió.
Routh, quien intentó representarse a sí mismo durante el juicio con resultados desastrosos, compareció ante el tribunal encadenado de pies y manos. En un discurso errático, se autodenominó una «cáscara vacía de estadounidense» y expresó su indignación por los conflictos en Ucrania y Gaza antes de ser interrumpido por la jueza.
Las pruebas que sellaron su destino
El 15 de septiembre de 2024, Routh instaló un nido de francotirador en el borde del campo de golf de Trump en West Palm Beach. Armado con un rifle de estilo soviético y protegido por placas blindadas, acechó el hoyo seis mientras el candidato jugaba apenas un hoyo atrás.
La fiscalía presentó pruebas contundentes que demostraron la premeditación del acto:
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Vigilancia previa: Datos de teléfonos desechables confirmaron que Routh merodeó Mar-a-Lago y el club de golf semanas antes.
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Historial de búsqueda: El acusado buscó «próximos mítines de Trump» y rutas de escape hacia México.
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La carta de confesión: Los investigadores hallaron una nota donde Routh admitía el intento y ofrecía una recompensa de US$ 150.000 a quien pudiera «terminar el trabajo».
El papel crucial del Servicio Secreto y un ciudadano
El atentado fue frustrado gracias a la agudeza de un agente del Servicio Secreto, quien detectó el cañón de un rifle sobresaliendo entre la maleza.
Tras un intercambio de disparos, Routh huyó en un vehículo, pero fue interceptado gracias a Tommy McGee, un ciudadano que anotó la matrícula del sospechoso.
En un giro irónico durante el juicio, Routh llamó a McGee «héroe estadounidense» durante el contrainterrogatorio.
Además de la cadena perpetua por intento de asesinato, Routh recibió sentencias concurrentes por ataque a un agente federal y cargos relacionados con armas de fuego.
Al abandonar la sala, el ahora convicto miró a la galería, sonrió y guiñó un ojo, manteniendo hasta el último segundo la actitud desafiante que caracterizó su proceso legal.
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