La gastronomía española cuenta con un templo de platos icónicos, pero pocos despiertan tanta devoción como la receta de croquetas de jamón serrano.
Este bocado, infaltable en las barras de bar y en las reuniones familiares de toda España, destaca por su contraste único: un exterior crujiente que resguarda un corazón sumamente cremoso.
El origen de esta delicia se remonta a la cocina de aprovechamiento, donde el jamón sobrante se transformaba en un manjar. Hoy en día, su popularidad ha cruzado fronteras, convirtiéndose en un referente internacional de la cocina europea.
Los ingredientes esenciales para el éxito
Para lograr el sabor auténtico de las croquetas de jamón serrano, la calidad de la materia prima es fundamental. Una buena base láctea y un embutido con el punto justo de sal marcarán la diferencia en el resultado final.
A continuación, se detallan los ingredientes necesarios para sorprender a cuatro comensales:
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Jamón serrano: 150 gramos, picado en cubos muy pequeños.
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Leche entera: 1 litro (preferiblemente templada).
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Mantequilla: 60 gramos.
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Harina de trigo: 60 gramos.
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Cebolla: Media pieza, finamente picada (opcional).
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Para el rebozado: 2 huevos batidos, pan rallado y abundante aceite de oliva para freír.
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Especias: Una pizca de nuez moscada, sal y pimienta al gusto.
Guía paso a paso para lograr la croqueta española perfecta
- El verdadero arte de cómo hacer croquetas españolas reside en la paciencia al cocinar la bechamel. Este proceso asegura que la harina se cocine por completo y no deje un sabor crudo en el paladar.
- En una sartén amplia, derrita la mantequilla a fuego medio. Agregue la cebolla picada y cocínela hasta que esté transparente. Incorpore el jamón serrano y saltéelo durante un minuto para que libere sus aceites naturales y perfume la base.
- Sume la harina a la sartén y remueva continuamente durante dos minutos. Este paso, conocido en la alta cocina como roux, es vital para dorar la harina. Posteriormente, vierta la leche poco a poco, sin dejar de agitar con unas varillas para evitar la formación de grumos.
- Añada la nuez moscada, la pimienta y una pizca de sal, teniendo en cuenta que el jamón ya aporta salinidad. Cocine a fuego bajo durante unos 15 minutos, moviendo constantemente, hasta que la masa se despegue fácilmente de las paredes de la sartén.
El reposo y el toque crujiente final
- Una vez lista la masa, el éxito de las croquetas caseras depende del enfriamiento. Extienda la mezcla sobre una fuente, cúbrala con papel film en contacto directo para que no se forme costra y refrigérela por un mínimo de cuatro horas.
- Con la masa completamente fría y firme, tome pequeñas porciones y deles la forma cilíndrica tradicional ayudándose de dos cucharas o con las manos enharinadas. Pase cada pieza primero por el huevo batido y luego por el pan rallado, asegurando una cobertura uniforme.
- Caliente abundante aceite de oliva en una sartén honda. Fría las croquetas en tandas pequeñas para evitar que la temperatura del aceite baje. Cuando adquieran un tono dorado y uniforme, retírelas y escúrralas sobre papel absorbente antes de servirlas bien calientes.
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