El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) ha emitido su pronóstico para este martes 29 de julio, estimando zonas asociadas a nubosidad con lluvias y chubascos en diversas partes del territorio nacional.
Se espera un día con variaciones climáticas, desde cielo despejado en la mañana hasta la formación de células convectivas en la tarde.
Mañana: Cielo parcialmente nublado con lluvias puntuales
Durante las primeras horas del martes, gran parte del país experimentará un cielo poco nuboso a parcial o despejado.
Sin embargo, el Inameh señala la presencia de algunas zonas nubladas asociadas a lluvias o chubascos con actividad eléctrica ocasional. Estas condiciones se prevén principalmente al oeste de Bolívar, Amazonas, Táchira, Mérida, Trujillo y Zulia.
Asimismo, se anticipa nubosidad estratiforme con lloviznas en áreas de Sucre, el este de Miranda y ciertas partes de Apure. Es importante estar atento a estos cambios para quienes se encuentren en dichas regiones, ya que las lloviznas pueden aparecer de manera intermitente.
Tarde y noche: Intensificación de lluvias y tormentas eléctricas
El Inameh pronostica un aumento significativo en la actividad atmosférica para la tarde y noche. Se espera la formación de células convectivas de evolución rápida, las cuales generarán precipitaciones acompañadas de descargas eléctricas y eventuales ráfagas de viento. Esta situación podría impactar la cotidianidad de los ciudadanos en las zonas afectadas.
Las lluvias de mayor intensidad y frecuencia se registrarán en la Guayana Esequiba, Bolívar, Amazonas, los llanos occidentales, el oeste de Guárico, los Andes y el Zulia.
No obstante, el instituto no descarta lluvias o chubascos de menor intensidad en Delta Amacuro, Sucre, el este de Sucre, Aragua, Carabobo y Yaracuy.
Factores climáticos detrás del pronóstico
Esta situación meteorológica es el resultado de la influencia de la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) y una vaguada monzónica moderadamente activa.
Estos sistemas se ven reforzados por los efectos locales y el ciclo de calentamiento diurno, lo que contribuye a la inestabilidad atmosférica. La interacción de estos elementos crea las condiciones propicias para las precipitaciones.
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