Una niña de 10 años murió pocas horas después de ingerir una infusión artesanal conocida como «pepa o fruta de burro» que, irónicamente, buscaba aliviar un simple malestar estomacal.
El deceso de la niña se produjo tras un rápido deterioro de su salud. Inicialmente, fue atendida en el Hospital Dr. Felipe Guevara Rojas de la localidad, donde los médicos de turno le diagnosticaron una severa intoxicación fitógena, una reacción adversa grave provocada por el consumo de la bebida a base de hierbas.
A pesar de los esfuerzos del personal médico por brindarle asistencia inmediata, la gravedad del cuadro requería atención más especializada.
Dada la urgencia de la situación, se organizó un traslado de emergencia hacia el Hospital Luis Razetti de Barcelona, un centro de referencia en la región.
Lamentablemente, la niña perdió la vida en el camino, sin lograr recibir la atención de alta complejidad que necesitaba.
Una minuta policial confirmó que la abuela proporcionó la bebida para tratar el dolor abdominal, actuando con total desconocimiento del potencial peligro que representaba la sustancia que estaba administrando.
La «Pepa de Burro» bajo la lupa forense
La semilla utilizada en la infusión, conocida como «pepa de burro», está ahora en el centro de la investigación forense.
Las autoridades tienen previsto realizar este viernes los exámenes post-mortem para determinar con exactitud la causa de la muerte y confirmar si la infusión artesanal desencadenó o aceleró la fatalidad.
La identificación precisa de la planta y sus componentes químicos es crucial para entender la toxicidad.
El caso pone de relieve el peligro de la automedicación con remedios naturales no identificados por expertos, especialmente cuando se trata de niños.
Si bien plantas como la Aloysia polystachya (a veces llamada «burrito») tienen usos medicinales conocidos en sus hojas, la toxicidad de las semillas y su composición química exacta pueden variar drásticamente.
Esta lamentable tragedia sirve como una dura advertencia sobre los riesgos inherentes a los tratamientos caseros sin la debida supervisión médica o conocimiento botánico.
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