Una ola de calor «extremadamente peligrosa», la primera de la temporada, está generando una seria alarma en Estados Unidos. El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) ha emitido una advertencia, señalando que se esperan temperaturas récord que afectarán una vasta región, desde el Medio Oeste hasta la Costa Este del país.
El NWS ha calificado este nivel de riesgo como «raro y/o de larga duración con poco o nada de alivio durante la noche». Esto significa que el calor será implacable, representando una amenaza significativa para cualquier persona sin acceso a refrigeración efectiva o hidratación adecuada. Se prevén temperaturas máximas superiores a los 32 y 37 grados Celsius (90 y 100 grados Fahrenheit), lo que «romperá numerosos récords durante los próximos varios días».
Grandes centros urbanos con alta densidad de población se encuentran particularmente vulnerables. Ciudades como Columbus (Ohio), Filadelfia (Pensilvania) y Washington D.C. «experimentarán impactos de calor especialmente significativos», según el pronóstico del NWS.
El impacto de las altas temperaturas en Estados Unidos ha escalado en los últimos años. En 2023, se registraron 2.325 muertes asociadas al calor, marcando el cuarto récord anual consecutivo, según un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA).
Ante este sombrío panorama, varias regiones han tomado medidas drásticas. El estado de Nueva York y ciudades como Boston y Filadelfia han declarado estados de emergencia por el calor, buscando movilizar recursos y concienciar a la población sobre los riesgos.
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