Los esquites mexicanos no son solo un platillo, este manjar, cuyo nombre proviene del náhuatl izquitl (maíz tostado), consiste en granos de elote tierno cocinados con hierbas aromáticas que despiertan el paladar de cualquiera.
Preparar esta delicia en casa es mucho más sencillo de lo que parece, y el secreto reside en la frescura del grano y el uso del epazote. A continuación, te presentamos la guía definitiva para recrear este ícono de la gastronomía mexicana con todo el sabor tradicional.
Ingredientes esenciales para un sabor legítimo
Para obtener unos esquites de calidad profesional, es fundamental seleccionar mazorcas frescas en lugar de maíz enlatado. La textura del grano natural aporta una resistencia al mordisco que el procesado simplemente no puede imitar, elevando el resultado final de tu receta.
Lista de ingredientes:
-
6 a 8 mazorcas de elote blanco (desgranadas).
-
1 rama grande de epazote fresco (clave para el aroma).
-
2 cucharadas de mantequilla o manteca de cerdo.
-
1 cebolla blanca mediana finamente picada.
-
2 dientes de ajo picados o prensados.
-
Sal al gusto y 1 litro de caldo de pollo o agua.
-
Para servir: Mayonesa, queso fresco o cotija, chile en polvo y limón.
No dejes de leer: Prepara para hoy lunes unas exquisitas Albóndigas gourmet
Preparación paso a paso: Del comal a la cuchara
- El primer paso consiste en sofreír la cebolla y el ajo en la mantequilla dentro de una olla profunda hasta que luzcan transparentes.
- En este punto, se añaden los granos de elote crudos y se saltan durante unos 5 minutos para que absorban la grasa y comiencen a dorarse ligeramente.
- Posteriormente, vierte el caldo de pollo o agua hasta cubrir los granos y añade la rama de epazote junto con la sal.
- Tapa la olla y deja cocinar a fuego medio durante aproximadamente 20 a 30 minutos, o hasta que el maíz esté perfectamente tierno pero mantenga su forma.
El toque final: ¿Cómo se sirven los esquites?
La magia de los esquites se completa en el momento del servicio, donde cada comensal puede personalizar su vaso. Se recomienda servirlos muy calientes, acompañados de una generosa cucharada de mayonesa que se derrita entre los granos, creando una textura cremosa inigualable.
Finalmente, corona tu preparación con abundante queso desmoronado, un toque de chile en polvo (del que pica o del que no pica) y el zumo de un limón recién cortado.
Puedes seguir leyendo:
Milanesas de carne estilo argentino: El paso a paso para un clásico perfecto















