Un reciente estudio preliminar realizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Zhejiang, en China, ha encendido las alarmas sobre un hábito común, el uso de almohadas altas o apiladas al dormir.
Según la investigación publicada en el British Journal of Ophthalmology, esta práctica podría estar directamente relacionada con el aumento de la presión intraocular (PIO), un factor de riesgo determinante para el desarrollo de glaucoma.
El estudio explica que al apilar almohadas se altera la posición natural del cuello, provocando una flexión que puede comprimir la vena yugular. Esta compresión no es menor, ya que impide el drenaje adecuado del humor acuoso, el líquido encargado de nutrir tejidos como la córnea y el cristalino.
Cuando este drenaje se ve comprometido, la presión interna del ojo aumenta. El humor acuoso es vital para mantener la forma del globo ocular, pero su acumulación excesiva ejerce una fuerza peligrosa sobre el nervio óptico, lo que a largo plazo deriva en glaucoma, la causa principal de ceguera irreversible en el mundo.
Dormir sin almohada
Los investigadores señalan que la transición de una posición erguida a una supina (boca arriba) es el momento de mayor fluctuación de la PIO. Sin embargo, los resultados mostraron datos sorprendentes: los adultos jóvenes y aquellos que ya padecen glaucoma primario de ángulo abierto son los más susceptibles a sufrir aumentos significativos de presión debido a la postura.
Aunque los hallazgos aún se consideran preliminares, la conclusión es clara: evitar posturas que induzcan la compresión venosa yugular podría ser una estrategia complementaria y económica para controlar la enfermedad. «Los pacientes con glaucoma podrían beneficiarse de ajustes conductuales simples para mitigar la elevación postural de la PIO», indican los autores.
Este descubrimiento abre una nueva vía en el manejo preventivo de la salud visual, sugiriendo que, en ciertos casos, dormir sin almohada o en una posición neutra podría optimizar el control de la presión ocular a largo plazo.
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