Esto dicen los expertos sobre las fantasías eróticas

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nasar ramadan dagga
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En el plano sexual las fantasías nos permiten dejarnos llevar por pensamientos eróticos y sentir el impacto de nuestra imaginación en nuestro cuerpo físico.

Estas representaciones que hacemos en nuestra mente con temática sexual se pueden producir también involuntariamente.

Todos fantaseamos, aunque cada uno a su manera. Aun así, la mayor parte de las personas prefiere guardar sus fantasías para su propia intimidad, ya que a pesar de que en los últimos años la sexualidad se ha despojado de sus tabúes aún siguen provocando vergüenza y muchos prefieren ocultarlas.

Hombres y mujeres fantaseamos con idéntica frecuencia, pero a la hora de profundizar en el contenido, las mujeres son mucho más detallistas.

Hombres con fantasías eróticas

Los hombres suelen ser más concisos y directos, pero a la hora de explicar lo que pasa por su mente suelen tener menos pudor para compartir sus fantasías.

Fantasías eróticas de las mujeres

Las fantasías femeninas comienzan a darse ya desde la infancia: las primeras fantasías suelen ser ideas más románticas y sensuales, pero con el paso del tiempo y el desarrollo sexual estas fantasías van evolucionando hacia ideas más sexualizadas.

Las fantasías sexuales son completamente normales y naturales

Como explica la psicóloga especializada en sexología y terapia de pareja Marina Castro, “las fantasías son una de las maneras de excitar la mente para activar el deseo, con lo cual es muy importante cultivarlas. Pero tenemos que tener en cuenta que no todas las fantasías han de llevarse a cabo: como muchas de ellas tienen un punto transgresor, debemos valorar si queremos ejecutarlas o no. Puedo, por ejemplo, fantasear con que vuelo pero no por ello me tiro desde un balcón”.

Tener fantasías es algo completamente normal y natural, y muy sano desde el punto de vista psicológico.

Fantasear sirve para desconectar la mente de los problemas del día a día y es una vía de evasión fantástica que nos protege del estrés, además del evidente efecto implícito de aumentar el deseo sexual y con ello la excitación.

Las más comunes

Las fantasías más comunes tanto en hombres como mujeres tienen que ver con tener un encuentro casual y salvaje con una persona que se acaba de conocer y con la que se puede tener un sexo desinhibido y sin miedos; practicar una relación sexual mientras otra persona observa desde fuera, principalmente un desconocido; practicar una sesión de sexo con dominación, por una u otra parte; mantener un encuentro con otra persona del mismo sexo y mantener una relación con alguien más joven o más mayor.

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