En las últimas semanas, un término desconocido para la mayoría ha comenzado a colonizar los algoritmos de TikTok e Instagram: los «therians», este neologismo define a personas que experimentan una identificación profunda y no humana, sintiéndose vinculados a una especie animal en niveles que pueden ser espirituales, psicológicos o neurológicos.
Aunque son plenamente conscientes de su realidad biológica como seres humanos, los therians manifiestan una sintonía interna con animales como lobos, felinos o perros.
Esta tendencia, que combina la introspección personal con la expresión pública, ha generado un intenso debate sobre los límites de la identidad en la era digital y la búsqueda de pertenencia en tribus urbanas modernas.
Comportamiento animal en entornos urbanos
A diferencia de otros grupos, los therians suelen mantener vidas convencionales, cumpliendo con sus obligaciones académicas y laborales de manera regular.
El cambio ocurre en sus espacios de socialización, donde exteriorizan su identidad mediante movimientos característicos, sonidos y el uso de accesorios simbólicos como máscaras artesanales o colas.
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Este comportamiento ha dado lugar a situaciones atípicas en espacios públicos, donde se les puede ver desplazándose a cuatro patas o interactuando a través del olfato.
Sin embargo, esta expresión de libertad identitaria no ha estado exenta de conflictos, reportándose incidentes aislados de mordeduras y altercados en ciudades como Córdoba, Argentina, que han encendido las alarmas de algunos ciudadanos.
El polémico encuentro en clínicas veterinarias
Uno de los testimonios más sorprendentes proviene del sector profesional sanitario. Verónica Veglia, presidenta del Colegio de Veterinarios de San Luis, relató un episodio donde un joven therian acudió a una clínica veterinaria junto a su «dueño» solicitando atención médica especializada para animales.
La respuesta de los profesionales fue tajante al recordar que la ética y la legalidad les impiden tratar a seres humanos.
Este tipo de situaciones subraya la complejidad del movimiento, donde la línea entre la identidad percibida y la realidad clínica genera fricciones constantes con las normativas sociales y de salud pública vigentes.
¿Es lo mismo ser Therian que ser Furry?
Es común que el público general confunda este movimiento con la subcultura «furry», pero existen diferencias fundamentales que los propios integrantes se encargan de aclarar.
Mientras que el movimiento furry tiene un enfoque marcadamente lúdico, artístico y recreativo basado en personajes antropomórficos, los therians defienden que lo suyo no es un juego ni un disfraz.
Para un therian, la conexión con el animal es una condición intrínseca y permanente de su ser, no una actividad de fin de semana.
Esta distinción es crucial para entender el auge de centros como «Fyrulais», la primera escuela en Argentina dedicada a enseñar técnicas de desplazamiento, aullidos y comportamiento animal para quienes buscan perfeccionar su expresión identitaria.
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