Hoy 21 de marzo, las calles de diversas ciudades del hemisferio norte se tiñen de dorado. Lo que comenzó como un video viral en TikTok se ha consolidado como una de las tradiciones modernas más importantes, regalar flores amarillas.
Pero, ¿de dónde surge realmente esta fiebre amarilla y por qué ocurre dos veces al año?.

Aunque las redes sociales son el motor actual de esta costumbre, la semilla se plantó en Argentina con la telenovela «Floricienta». La protagonista, Florencia Bertotti, popularizó la canción «Flores amarillas», donde narraba su anhelo infantil de recibir este detalle como símbolo de un amor verdadero. Hoy, esa fantasía televisiva ha saltado de la pantalla a la vida real, movilizando a millones de personas cada 21 de marzo (inicio de la primavera en el norte) y 21 de septiembre (en el sur).
Flores amarillas
Regalar una flor no es un acto al azar; es floriografía. En el contexto actual, esta tradición ha bifurcado su significado en dos vertientes principales:
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En la pareja: Representa una promesa de amor a largo plazo y el deseo de construir una vida compartida.
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En la amistad y el éxito: Se asocia con la alegría de vivir, el reconocimiento de logros profesionales y la calidez de un vínculo incondicional.
«El acto de regalar flores trasciende la tendencia; es una forma de comunicación emocional que utiliza la naturaleza para expresar lo que a veces las palabras no alcanzan», explican expertos en simbología floral.
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